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viernes, 27 de octubre de 2017

Apuntes de lo Virtual

¿Cómo reconocer un libro cubano por su título?
Si es un fragmento de bolero. Por ejemplo, algo así como: “Sutil llegaste a mí”.
O si contiene algunos de esos adjetivos que nos dan cosquillas metafísicas: “perpetuo”, “infinito”, “profundo”.

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No sé si es para preocuparse o alegrarse que la Seguridad del Estado ya no lo lea a uno.

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Tuve la precaución de leer esos libros, aprovecharlos y olvidarlos antes que les cayera encima la muchedumbre.

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Cosas del español, que uno tenga que ser alguna de estas cosas que suenan horribles: huérfano, comensal, peatón, hijastro, usuario...

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Indagación del choteo en su faceta pre-origenista:
-Verbum (Plomum)
-Nadie Parecía (Pero Todos Lo Eran)

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Diarrea, contabilidad y cantaleta: nueva fórmula de éxito para la poesía cubana.

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Experimento: un poeta que no puede salir del bosque frondoso.
El poeta corriente se queja de tanta sombra.
El poeta divino canta a esa sombra, y a luz que le espera.
El poeta irrepetible se da cuenta de que experimentan con él. Y se da el lujo de callarlo.

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Creo que Dios será generoso conmigo cuando me llegue la hora. Él sabe bien que nunca he dicho “por ende” ni “a la postre”, y ya eso es mérito suficiente.

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No, la exageración no es el vicio más grande de los cubanos.
Es el eufemismo.

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¿Pertenece usted a esa literatura cubana que se echa talquito en el culo?

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Voy a dejar de beber completamente para poder disfrutarlo como algo novedoso cada vez que vuelva a beber.

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Wenn ich Nueva Trova höre ... entsichere ich meinen Browning!

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Esto es lo que dicen los críticos de poesía cubana al enfrentarse a cualquier libro:
-lírico y altamente testimonial…
-una propuesta valiosa y llena de hallazgos…
-heredero de las mejores tradiciones…
-directo y profundo a la vez…
-un gran manejo del lenguaje…
-poesía colmada de vivencias…
-el cuidado formal, de singular calidad…
-discurso certero…

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Nuestra generación, la llamada de los 80 (salvando algunos casos, por supuesto) ha dejado chiquita a la generación del 50 en cuanto a cursilería y servilismo. Y lo que falta por ver...

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Empacho de zanahoria: Atiborrarse de Luis Rogelio Nogueras.

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El pesao poético:
Dormir gabrieldelaconcepcionvaldesmente; o sea, dormir plácidamente.

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El sufrimiento siempre ha sido un buen negocio.


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